Crisis reputacional: lo que no se atiende, se repite

Ante una crisis reputacional, muchos piensan: “la gente olvida rápido” o “si guardo silencio, pronto pasará”. Y aunque puede que una nueva noticia desplace el tema en la agenda mediática, no te confíes.

Recuerdo a un político que, en su momento, dijo: “Mi nombre ahora no importa, la gente siempre hablará mal de lo que hacemos.” Años después, su crisis creció como la espuma y terminó costándole la reelección.

Una crisis puede parecer olvidada, pero nunca desaparece por completo. Queda guardada en la memoria de clientes, colaboradores y medios. Y tarde o temprano, si no se gestionó con una buena estrategia de comunicación y relaciones públicas, volverá a salir a la luz, probablemente en el momento menos oportuno.

El verdadero manejo de crisis no consiste en esperar a que el tiempo la borre, sino en asumirla con transparencia, coherencia y acción oportuna.

Solo así podrás reconstruir la confianza y proteger lo más valioso que tiene toda marca: su reputación.