En política, lo que no se comunica con estrategia, se comunica por error, y en escenarios de crisis, un error de comunicación es un hecho político irreversible.
El silencio o la falta de contundencia de funcionarios y políticos, envía un mensaje de desprotección. El vacío informativo en estos casos es llenado por la indignación ciudadana.
Las redes sociales no olvidan, un comentario, aunque se pretenda técnico o sociológico, queda grabado y se convierte en la identidad pública del funcionario.
En momentos de dolor e indignación, la audiencia no busca análisis académicos, sino empatía y firmeza. Cualquier frase que pueda interpretarse como una justificación se convierte en una crisis de reputación inmediata. El dolor, la indignación y el temor ciudadano se manifiesta y debe ser escuchado.
